Robin Williams
“El suicidio es una solución permanente para un problema temporal” es una frase que a la gente le encanta. Años después de decirla, Robin Williams acabó con su vida.
Desde mi punto de vista, esto no lo hace un hipócrita, si no una persona que entendía demasiado bien la sensación. Esa sensación de querer avanzar pero, sobre todo, querer que todo pare.
A la gente le encanta decir esa frase con la sencillez de que solo pensar en ella te evita el querer hacerlo. Pero nada relacionado con ello es sencillo. Porque no es un sentimiento tan temporal cuando lleva años enterrado en tu cabeza.
Y cada mes. Cada semana. Cada día. Florece de nuevo. Florece de nuevo pero en una forma en que solo tú lo puedes ver. O en una forma en la que solo tú lo quieres ver. Y el resto lo quieren ignorar.
Robin Williams demuestra que da igual que tanto puedas estar haciendo reír al resto. La batalla que hay dentro de nuestras paredes sigue estando. Sigue siendo nuestra. Aunque peleemos contra ella.
El completar la vida de otros no hace querer una. Y a veces las personas con más vida son las personas que menos quieren tenerla.

